A los 88 años falleció, en la ciudad de Rosario, Fernando Rouillon, miembro de una tradicional familia rosarina vinculada al Jockey Club y a las carreras de caballos desde su fundación y sus inicios.
A los 88 años falleció, en la ciudad de Rosario, Fernando Rouillon, miembro de una tradicional familia rosarina vinculada al Jockey Club y a las carreras de caballos desde su fundación y sus inicios. Su padre, Alfredo J, fue presidente de esa entidad durante la primera década del siglo pasado, cargo que también ocupó su hermano, Armando Ciro en los años sesenta. Jorge y Guillermo, sus otros dos hermanos, fueron propietarios y Guillermo integró distintas comisiones de carreras.
Los caballos de la familia corrían con los colores del stud Rouillon A.J, una de las tres más añejas del Independencia. Pero Fernando optó por tener su propio stud, primero se llamó Rouillon y luego Pietrafoca, curioso nombre originado en el apodo con que se lo conocía en los círculos que frecuentaba. Su pasión no le hizo perder el equilibrio que debió mantener en el período que dirigió la comisión de carreras, y su afabilidad y predisposición al dialogo, permitió superar un complicado momento para el turf rosarino.
Fue exitoso gentleman rider y firme adherente a un estilo de vida caballeresco, que armonizaba entre el stud de José Elnen, uno de sus entrenadores junto a Marciano Tonolis; la pista de trabajo, las carreras, y los salones del Jockey Club.
Afable y dispuesto a festejar con los amigos, una tarde victoriosa en el hipódromo, que luego culminaba entrada la madrugada, con tangos y champagne en los mejores reductos de aquellos años en la noche rosarina, así nació el tango A Pietrafoca, que la voz de una gentil y agraciada dama le dio el acento y el encanto que la situación obligaba.
Miembro de la Asociación de Propietarios y Criadores, llegó a presidir la institución, fortaleciendo vínculos con antiguos asociados y forjándolos con los nuevos, que vigorizaron el accionar de la institución. Fernando Rouillon fue uno de los pocos socios del Jockey Club que continuaron yendo al hipódromo cuando éste pasó a manos de la Sociedad del Estado Municipal en noviembre de 2006.
El último caballo que tuvo se llamó Rot Engel, lo cuidó Humberto Macat y Fernando decidió volver a los colores del Rouillon A.J.
Se sabía que el paso del tiempo tomaba cuenta en Fernando Rouillon, y por última vez se lo vio en el hipódromo el pasado 7 de octubre, cuando se disputó el clásico Ciudad de Rosario, ganado por Domi Note. Tuvo un muy ameno dialogo con Lucrecia Carabajal, que había montado al pupilo de Cali Fuentes.
La muerte no es el acto más importante en la vida del hombre, es tan solo el último, y en el caso de Fernando Rouillon, ese momento será superado, y para siempre, por su recuerdo.
Fernando Rouillon fue un caballero en toda la dimensión del término y turfman de ley.
Soc. del Estado Municipal Hipódromo Rosario
