Hipódromo Independencia

Amazona en el hipódromo


En la escuela Ángel Baratucci del parque Independencia hay dos profesores ex jockeys, catorce alumnos, una jineta y ocho caballos. Se brindan clases gratuitas tres veces por semana.

Amazona en el hipódromo

En el Hipódromo del parque de la Independencia ayer había un movimiento distinto al habitual. "Están preparando el escenario del recital de Arjona", aclararon algunos baqueanos a Ovación. Pero esta nota no se referirá al concierto del cantautor guatemalteco: una rareza en ese paisaje hípico. Acá se intentará retratar a la Escuela de Jockey y Aprendices Angel Oscar Baratucci, ubicada en un stud con ocho caballos y 15 alumnos, entre ellos una mujer con ganas de llegar alguna vez a ser como Marina Lezcano o Lucrecia Carabajal.

Se trata de la única muchacha, que dice sentirse "muy cómoda" en este ambiente mayoritariamente de varones y bastante machista. Se llama Eleana Suárez, es oriunda de Santiago del Estero, tiene 17 años y hace dos que entrena a sentadillas, por ahora, en una rotonda de práctica. Tiene ganas de salir a la pista, a horcajadas, con las rodillas altas a la altura de la cruz (donde terminan las crines), y a la velocidad de una profesional: a unos 65 kilómetros por hora. Pero eso será apenas la autoricen sus profesores. Que quede claro, en estos días no sólo el concierto es una rareza en el hipódromo de Rosario. También la existencia de una amazona.

El director de esta escuela, ya con dos años de existencia, Enrique Maldonado y el profesor Luis Espinoza son ex jockeys. Cuentan que allí (hay clases gratuitas los lunes, miércoles y viernes de 14.30 a 16.30), los alumnos van de los 14 a los 25 años y rara vez pasan los 50 kilos y el metro sesenta de altura.

"Es importante no aumentar de peso, por eso hay que entrenar mucho. Sobre todo las piernas", dijo Espinoza. La mayoría de los jinetes vienen de familias de jockeys, carecen de caballos propios, muchos abandonaron la escolaridad y son de nivel socioeconómico medio-bajo. "Varios alumnos reciben un sueldo del plan Nueva Oportunidad (del gobierno de Santa Fe, que les paga 1.200 pesos mensuales), por alimentar y cuidar a los caballos. Pero muchos de ellos también trabajan de albañiles, en un frigorífico y una pescadería", dijo el profesor. El dato demuestra el esfuerzo económico que hacen junto al deportivo. Una chaqueta puede salir unos 1.500 pesos; unas botas, 2.000 y un breche (pantalón) otros mil.

El sueño de todos es llegar a ser jockey profesional. "Si tiene suerte uno puede cobrar por carrera unos 40 mil pesos", dijo Maldonado. Pero "no es fácil" _aclaró_"hay que tener 120 carreras oficiales corridas, de mil metros en adelante, para ser profesional. De esta escuela, en el último año ya salieron 11 jinetes aprendices".

Los profesores dicen que las mujeres tienen menos fuerza que los varones al cabalgar. Sin embargo, Lezcano, la prócer de las jocketas, debutó en 1974 y ganó con la yegua Sadie Shaw, a la que llevó al disco montando en pelo por dársele vuelta la montura en plena carrera. Eleana va a terminar el secundario y quiere ser jineta. Empezó los primeros pasos con la yegua de su padrino: Azúcar, y ahora monta un alazán manso, El Colorado, que ayer se prestó a la foto grupal. "¿Qué les diría a las chicas que quieren ser jinetas? Que si no le tienen miedo a los caballos se animen". Ella ya lo hizo. Una amazona.

Fuente: Laura Vilche Ovación/La Capital

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